Recargando las pilas... con uranio
3 Comentarios Escrito por david el domingo, febrero 17, 2008 a las 19:36 (Hora de Kazajstán/Almaty, UTC +6).Ayer Серёга (Seryoga), un rapero famoso en Rusia por éxitos como Черный Бумер (el BMW negro), Миллион долларов США (Millon de dolares EE.UU.) o la actual Chiki (aquí dejo el video censurado)
daba un concierto en la Discoteca motor de Shymkent. Pero los rumores decían que la entrada costaba 10000 tengazos! Unos 60 € y por muchoque tenga Chikis-Chikis, no entrada dentro del presupuesto y además había otros planes. El pinche, el güey, el mero mero: Luis un voluntario de Peace Corps nos había invitado a la fiesta de inauguración de su piso en Taukent. Taukent se encuentra a a unas cuatro horas al norte de Shymkent. Es un pueblecito bastante pintoresco en el que viven unos diez mil habitantes, la gran mayoría dedicados a la única industría que tiene la región: la extracción y enriquecimiento de uranio. ¡Toma ya!
Luis me había contado algunas historias, me había dicho que el pueblo era pequeño, pero me esperaba eso, un pueblo, es decir, viviendas unifamiliares. Pero no, el pueblo se fundó a principios de los años ochenta, para albergar a las familias de los trabajadores de las minas de uranio, así que es un típico ejemplo de construcción soviética, con bloques de apartamentos sin terminar de construir, y todo entorno a dos calles. El pueblo se puede recorrer en diez minutos a pie. Sin embargo, gracias al dinero de las compañias de uranio, destacan la escuela (mejor que la universidad donde trabajo) y el centro cultural/deportivo, que incluye una discoteca (en la que no venden bebidas alcohólicas) y una bolera (actualmente, lleva seis meses, fuera de funcionamiento).
Unas fotos del viaje:
daba un concierto en la Discoteca motor de Shymkent. Pero los rumores decían que la entrada costaba 10000 tengazos! Unos 60 € y por muchoque tenga Chikis-Chikis, no entrada dentro del presupuesto y además había otros planes. El pinche, el güey, el mero mero: Luis un voluntario de Peace Corps nos había invitado a la fiesta de inauguración de su piso en Taukent. Taukent se encuentra a a unas cuatro horas al norte de Shymkent. Es un pueblecito bastante pintoresco en el que viven unos diez mil habitantes, la gran mayoría dedicados a la única industría que tiene la región: la extracción y enriquecimiento de uranio. ¡Toma ya!
Luis me había contado algunas historias, me había dicho que el pueblo era pequeño, pero me esperaba eso, un pueblo, es decir, viviendas unifamiliares. Pero no, el pueblo se fundó a principios de los años ochenta, para albergar a las familias de los trabajadores de las minas de uranio, así que es un típico ejemplo de construcción soviética, con bloques de apartamentos sin terminar de construir, y todo entorno a dos calles. El pueblo se puede recorrer en diez minutos a pie. Sin embargo, gracias al dinero de las compañias de uranio, destacan la escuela (mejor que la universidad donde trabajo) y el centro cultural/deportivo, que incluye una discoteca (en la que no venden bebidas alcohólicas) y una bolera (actualmente, lleva seis meses, fuera de funcionamiento).
Unas fotos del viaje:
La estepa nevada
La marshutka
Bloque de apartamentos
Viejecilla rusa
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La cena
El primo del subcomandante Marcos
Y su guardaespaldas
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El desayuno
Guardando la cola para entrar al colegio.
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Las montañas
Dastarkhan kazajo
La discoteca vacia
Pedazo de accidente que nos hemos encontrado esta mañana cuando volvíamos a Shymeknt. Estado del todo terreno después de que los pasajeros de dos marshutkas lo hayamos dado la vuelta. Conductor y pasajero ilesos. Etiquetas: housewarming, Serega, Taukent, uranio, viajes
Up & Down
1 Comentarios Escrito por david el lunes, mayo 21, 2007 a las 20:52 (Hora de Kazajstán/Almaty, UTC +6).La semana pasada se presentaba bien: vuelta a las clases, posible visita de una couchsurfera y fiesta multitudinaria el sábado… Sin embargo, estuvo llena de altibajos y sorpresas.
El lunes retomé las clases con mis alumnos de tercer curso, después de siete semanas de prácticas. Es bueno saber que durante este tiempo no se olvidaron de lo que sabían y que, a pesar del buen tiempo, todavía se interesan y tienen ganas de aprender, bueno… algunos más que otros.
El miércoles me despedí de Emma, una francesa que llegó a Shymkent en febrero para trabajar en la sala de lectura de francés, y con la que me llevaba muy bien ya que formábamos la pequeña comunidad europea (los ingleses no cuentan) de Shymkent.
El jueves por la mañana, con un día de antelación, llegó Ashli. Ahora trabaja en Almaty y vino a Shymkent para despedirse de los conocidos. Y por la tarde llegó Gwen, una encantadora couchsurfera. Me encanta couchsurfing porque conoces a gente de lo más variado; en este caso, se trata de una americana de 49 años, doctora en Arqueología y que está haciendo un estudio de campo en Urumchi (China) y que se vio envuelta en el caos de un fin de semana de celebración en Shymkent.
El viernes no tenía clase pero fui a la facultad para hablar con los alumnos de cuarto a los que había suspendido la semana anterior. En mi universidad, no sé como funciona en el resto, cuando los alumnos suspenden (cosa poco habitual), tienen que pedir un permiso en decanato para poder realizar trabajos extra y aprobar la asignatura. Primero vinieron dos alumnas con los permisos y les indique las tareas a realizar, pero luego un alumno, que no ha venido ninguna de mis clases, llegó con una hoja escrita en kazajo y me dijo que le aprobara. Aunque no tengo ni idea de kazajo, creía saber lo que significaba la hoja, pero pedí consejo a una profesora. Ella me confirmó las sospechas… alguien por encima de nuestra jefa de departamento, que será muchas cosas pero es muy honesta, había aceptado el soborno del alumno y no me quedaba otra opción que aprobarlo. Esto es Kazajstán.
Con cólera, pero a la vez frustración, volv a casa y, después de comer, fui al Museo de Historia de Shymkent con Gwen. Gracias a sus explicaciones, pude entender mejor los objetos expuestos y me olvidé de lo ocurrido unas horas antes.
A la vuelta recibí una llamada de Ashli, pidiéndome que fuera a casa cuanto antes. Cuando llegué me explicó que Michael estaba de camino a casa y que tenía malas noticias. Cuando llegó, nos contó que le habían revocado su renovación y que se tenía que ir en tres semanas.
Michael iba a ser mi compañero de piso el curso que viene, pero parece que no va a aser y que tendré que buscar otra persona u otro piso.
El sábado celebramos la fiesta de inauguración del nuevo piso de Kerry, con regalo sorpresa incluido (ver abajo), y la despedida de Ashli.
El lunes retomé las clases con mis alumnos de tercer curso, después de siete semanas de prácticas. Es bueno saber que durante este tiempo no se olvidaron de lo que sabían y que, a pesar del buen tiempo, todavía se interesan y tienen ganas de aprender, bueno… algunos más que otros.
El miércoles me despedí de Emma, una francesa que llegó a Shymkent en febrero para trabajar en la sala de lectura de francés, y con la que me llevaba muy bien ya que formábamos la pequeña comunidad europea (los ingleses no cuentan) de Shymkent.
El jueves por la mañana, con un día de antelación, llegó Ashli. Ahora trabaja en Almaty y vino a Shymkent para despedirse de los conocidos. Y por la tarde llegó Gwen, una encantadora couchsurfera. Me encanta couchsurfing porque conoces a gente de lo más variado; en este caso, se trata de una americana de 49 años, doctora en Arqueología y que está haciendo un estudio de campo en Urumchi (China) y que se vio envuelta en el caos de un fin de semana de celebración en Shymkent.
El viernes no tenía clase pero fui a la facultad para hablar con los alumnos de cuarto a los que había suspendido la semana anterior. En mi universidad, no sé como funciona en el resto, cuando los alumnos suspenden (cosa poco habitual), tienen que pedir un permiso en decanato para poder realizar trabajos extra y aprobar la asignatura. Primero vinieron dos alumnas con los permisos y les indique las tareas a realizar, pero luego un alumno, que no ha venido ninguna de mis clases, llegó con una hoja escrita en kazajo y me dijo que le aprobara. Aunque no tengo ni idea de kazajo, creía saber lo que significaba la hoja, pero pedí consejo a una profesora. Ella me confirmó las sospechas… alguien por encima de nuestra jefa de departamento, que será muchas cosas pero es muy honesta, había aceptado el soborno del alumno y no me quedaba otra opción que aprobarlo. Esto es Kazajstán.
Con cólera, pero a la vez frustración, volv a casa y, después de comer, fui al Museo de Historia de Shymkent con Gwen. Gracias a sus explicaciones, pude entender mejor los objetos expuestos y me olvidé de lo ocurrido unas horas antes.
A la vuelta recibí una llamada de Ashli, pidiéndome que fuera a casa cuanto antes. Cuando llegué me explicó que Michael estaba de camino a casa y que tenía malas noticias. Cuando llegó, nos contó que le habían revocado su renovación y que se tenía que ir en tres semanas.
Michael iba a ser mi compañero de piso el curso que viene, pero parece que no va a aser y que tendré que buscar otra persona u otro piso.
El sábado celebramos la fiesta de inauguración del nuevo piso de Kerry, con regalo sorpresa incluido (ver abajo), y la despedida de Ashli.
Aquí dejo algunas fotos del fin de semana:
Etiquetas: couchsurfing, housewarming







